La AEGC, asociación que engloba todas las Escalas y empleos de la Guardia Civil, por medio del presente comunicado DENUNCIA, la situación en que se encuentra el Cuartel de la Guardia Civil de Fuentidueña de Tajo (Madrid).
PRIMERO.- La AEGC, esta totalmente de acuerdo en la politica de reforma de los Cuarteles de la Guardia Civil (dado que hay algunos que son autenticas ratoneras), por lo menos si los Guardias Civiles tienen que vivier en ellos que sean viviendas dignas para ser ocupadas por personas.
SEGUNDO.- En el caso del de Fuentidueña, el edificio pedia a gritos que se realizara una reforma, la cual comenzo hara unos dos años, con lo cual sus moradores tuvieron que hacer las maletas y trasladarse a vivir de alquiler, durante el proceso de reconstrucción del Cuartel, las obras del Cuartel comenzaron y finalizaron en el debido tiempo, pero como suele ocurrir con los edificios antiguos en el transcurso de la reforma el propio contratista se encontró con imprevisto cuya solución era obligatoria y que incrementaron el presupuesto firmado con la Direccion General de la Guardia Civil. El problema surgio cuando se pasaron las facturas y no coincidia las del Consturctor y las de la propia Guardia Civil.
TERCERO.- El Cuartel en si esta terminado y listo para ocupar, sin embargo se encuentra vacio, según parece hasta que se solucionen las diferencias. Los Guardias Civiles viviendo de alquiler y trabajando en unas dependencias cedidas por el municipio de Fuentidueña. Condiciones de trabajo que no son las óptimas para los agentes y donde reconocen dificultades e incomodidades a consecuencia del limitado espacio.
CUARTO.- La AEGC pide que se solucione este problema lo antes posible y el contratista y los responsables de la Dirección General de la Guardia Civil lleguen a un acuerdo en un breve período de tiempo para poder volver a la normalidad que abandonaron el mes de septiembre del pasado 2007. De momento, la casa cuartel luce en Fuentidueña del Tajo nueva y reformada mientras permanece vacía y mientras los guardias sufren las incomodidades a diario y el descenso de sus ingresos mes a mes. Como siempre la cuerda se rompe por el lado más debil y el que paga los errores de la admisnistración son los propios Guardias Civiles y sus familias.